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Las altas temperaturas, los cambios en la rutina y los viajes vacacionales que suelen producirse durante el verano pueden afectar la salud cardiovascular, en especial la de aquellos pacientes con patologías previas. Por este motivo, es importante incorporar ciertas rutinas saludables que contribuyan a disfrutar del verano sin poner en riesgo la salud cardíaca. 

Mantenerse hidratado: durante la época estival, el riesgo de sufrir deshidratación aumenta considerablemente debido a un aumento de la temperatura ambiental que dificulta la recuperación de líquidos. Y aunque cualquier persona puede padecer deshidratación, es más común en niños y adultos mayores. Los síntomas más comunes que alertan de esta condición son: 

  • Fatiga

  • Mareos 

  • Náuseas

  • Sed excesiva

  • Orina de color oscuro

Para prevenirla es fundamental hidratarse de forma constante a lo largo del día, en especial durante los días de temperaturas más altas o cuando se realiza ejercicio. Se recomienda beber entre 2 y 3 litros de líquido y consumir alimentos ricos en agua (como frutas y verduras). Hay que tener en cuenta que la sensación de sed, es una señal de deshidratación, por lo que no se debe esperar a tener sed para hidratarse. 

Viajes largos: la inmovilidad a la que es sometido el cuerpo en los viajes en micro, automóvil o avión que duran muchas horas puede suponer un problema para los pacientes con antecedentes cardiovasculares, ya que son más propensos a padecer trombosis venosa. Para prevenir esta clase de episodios se recomienda: 

  • Mantenerse hidratado

  • Levantarse y caminar 5 minutos cada 2 horas

  • Realizar ejercicios sencillos en el asiento (como girar los tobillos o estirar las piernas).

  • Utilizar medias de compresión

  • Evitar el alcohol o el café

  • Evitar cruzar las piernas durante el viaje

  • No usar ropa muy apretada (pantalones, cinturones, etc.)

Mantener los cuidados rutinarios: el cambio de horarios puede hacer que las personas relajen sus cuidados habituales, olvidando tomar su medicación o teniendo desórdenes alimenticios. Esto puede generar graves consecuencias en quienes padecen patologías como diabetes, hipertensión arterial o insuficiencia cardíaca, por lo que se recomienda que los pacientes con antecedentes presten especial atención a su salud, colocando alarmas para no olvidarse de tomar sus medicinas y evitando los excesos a la hora de comer.