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El colesterol es un tipo de grasa que forma parte de nuestro organismo y es producido de manera natural por el mismo. Si bien no se trata de una sustancia intrínsecamente negativa, cuando se sobrepasan sus niveles recomendados, aumentan los riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares. 

Existen varios factores que influyen en su aumento desproporcionado:

                   Alimentación alta en grasas saturadas: es importante disminuir o evitar la ingesta de grasas saturadas presentes en carnes rojas, embutidos y productos lácteos, y las grasas trans que contienen muchos de los alimentos industrializados.

                   Sobrepeso: un índice de masa corporal (IMC) de 30 o más aumenta el riesgo de colesterol alto.

                   Sedentarismo: el ejercicio permite aumentar los niveles de colesterol HDL (“colesterol bueno”) y reducir el colesterol LDL (“colesterol malo”). 

                   Fumar: el tabaco contribuye a dañar las paredes de los vasos sanguíneos facilitando el depósito de grasa en ellos.

                   Diabetes: quienes padecen diabetes suelen presentar un aumento del colesterol LDL y una reducción del HDL debido a que sus altos niveles de azúcar en sangre dañan las paredes de las arterias.

                   Edad: el nivel de colesterol aumenta a medida que pasan los años.

                   Genética: quienes tienen progenitores con niveles altos de colesterol tienen mayor riesgo de tener colesterol alto.

Incluso cuando se recibe un tratamiento farmacológico para disminuir los niveles de colesterol, es necesario modificar los hábitos de estilo de vida para reducir el riesgo de padecer infartos o accidentes cerebrovasculares. Para ello, los especialistas recomiendan incorporar a la dieta alimentos ricos en Omega-3 (presente en mariscos y pescados grasos, como las sardinas y el atún, y en fibra, como las legumbres, frutas y verduras.

Además es importante realizar al menos 30 minutos de actividad física al día, controlar el peso corporal, abandonar el tabaco y evitar los alimentos ricos en grasas saturadas y grasas trans. De este modo, será más fácil disminuir los niveles de colesterol HDL y aumentar los niveles de colesterol LDL para reducir los riesgos cardiovasculares.